4.9.10

TÚNEZ

Y ésta fue nuestra última excursión: Túnez. Esta excursión fue la que más me sorprendió de todas porque nunca había salido de Europa, y África es total y completamente diferente. Las costumbres, la cultura, la forma de pensar... no tienen nada que ver con nosotros. 
Nos llevaron a un zoco (mercadillos tradicionales árabes) en el centro de la capital donde me acuerdo que me sentí bastante agobiada porque los moritos nos estaban todo el rato siguiendo y tocándonos para a ver si les comprábamos algo. Hacían todo lo posible por tocarte los hombros, el brazo... Porque para ellos tocar un hombro es como: OH. Yo no me compré nada, entre el agobio y que tampoco vi mucho al final nada. Pero mi madre se compró dos bolsos falsos de Louis Vuitton por treinta y cinco euros (cuando le pedían cien). ¡Y aún y todo, se sintió timada! Y me hizo mucha gracia, porque a las mujeres les llamaban Pantoja o María y a los hombres Manolo o Pepe (jajaja).
Luego, nos llevaron a un pueblo de los alrededores llamado Sidi Bou Said donde no había gran cosa pero lo que sí me gustaron mucho fueron las casitas azules y blancas. Preciosas.
¡Ah! ¿Sabíais que todos los dátiles que hay en el mundo vienen de Túnez?

PD.: Que sepáis que estuve a punto de quedarme en Túnez para siempre. A mi madre le ofrecieron camellos por mí y por mi hermana (jajajaja).

3.9.10

NÁPOLES (CAPRI)


Ya era el quinto día y nos quedaban muy poquitos días para irnos ya... Pero bueno, todavía no se había acabado el viaje y ese día amanecimos en el puerto de Nápoles (era una pasada, ¡cada día que te levantabas aparecías en un puerto diferente!). De seguido, cogimos un ferry de una hora que nos llevó hasta una isla de al lado de la ciudad de Nápoles; la isla de Capri.
Capri es una isla donde veranean todos los famosos y millonarios de la bella Italia. En realidad, si tú miras el pueblecito de la isla desde fuera dices: "Bah, ¡será de las típicas islas turísticas que no hay nada! ". ¡Pues no señores! Según te adentras por las callejuelas de la pequeña isla, te encuentras con todo gente rica muy bien vestida y con todo tiendas de: Gucci, Prada, Dior, Jimmy Choo, Chanel... Además de, restaurantes bien, tiendas isleñas bastante caras, hoteles de cinco estrellas... Y te quedas de: "OMG!". 
Fue una de las islas más bonitas que he visitado en toda mi vida, ¡sus vistas son impresionantes!

PD.: ¿Veis el paisaje de la última foto? ¡Pues ahí fue donde se grabó el anuncio de Light Blue de Dolce & Gabbana! 
Aquí os lo dejo para los que no sepáis de qué anuncio hablo:

2.9.10

ROMA

Hoy os pongo fotos del cuarto día que lo pasamos en Roma. Fue uno de los días más calurosos de la semana y encima había demasiadas cosas para ver en muy poco tiempo. De todas formas, ¡me gustó mucho!

Aquí estaba yo en el Vaticano. Que por cierto, debo contar que me echaron de él porque iba con pantalones cortos... Una cosa que nunca entenderé: no dejan entrar con cuarenta grados que hacía con ropa de verano y luego van violando niños por ahí... En fin.

El Coliseo, sólo lo vi por fuera porque desgraciadamente no daba tiempo a más...

Y os estaréis preguntando: "¿Y qué narices hace ésta con esa sombrilla que parece sacada de un cuento chino?". Pues bien, en Roma, ¡todos los turistas llevan esa sombrilla! Las van vendiendo por la calle y casi todos los turistas picamos para combatir contra Lorenzo.

Esta es la Fontana di Trevi. ¿Sabéis cuál es la leyenda? Si lanzas hacía atrás una moneda cualquiera, volverás a Roma en ese mismo año; si lanzas dos monedas, te casarás; y si lanzas tres, te divorciarás (y todo en ese mismo año). Pero son sólo leyendas. Yo lancé una moneda y, ¡ya me gustaría volver este año a Roma de nuevo para conocerla mejor y con más tranquilidad! Aunque bueno, quién sabe...
Y sí, tranquilos que hay guardias de seguridad para vigilar a los listillos que se quieren hacer su chalecito en las islas Seychelles a costa del dinero que echan los demás en esa fuente...
No pero la verdad es que impresiona un montón. Es entrar en la plaza, ¡y la fuente la ocupa ENTERA! (y cuando digo entera es entera, nunca había visto cosa igual en serio).

Roma es impresionante. Doblas una esquina y te encuentras monumentos antiquísimos por cualquier parte, así como si nada. ¡A veces te da la sensación que está todo hecho con Photoshop!

Aquí estaba en el metro de Roma. Sólo hay dos líneas de metro, el A y el B. Y la verdad es que están muy poco ciudados... (¡y un agobio de la leche!)

En Roma, casi todo eran ruinas... Si paseas por sus calles, ves claramente que es una ciudad muy antigua.

Sí, en la Plaza de San Pedro es donde se celebran todos los desfiles de moda en Roma. Y por esas escaleras, es por donde bajan todas las modelos sobre una alfombra roja.

Me encantó el arte callejero de esa ciudad. En cualquier momento te puedes encontrar a alguien que esté pintando o dibujando algún rincón de la ciudad o retrato o cosas que se le estén pasando en ese mismo instante por la mente. Es impresionante.

Buonanotte a tutti!

1.9.10

FLORENCIA

Al día siguiente, entramos ya en el territorio italiano para quedarnos tres días más recorriendo un poco el país. Y ese día, o sea el tercero, tocaba Florencia. En esa excursión sí que nos bajamos del barco, pero la decidimos hacer por nuestra cuenta para ir más relajados.
A mí me gustó un montón. De hecho, fue una de las mejores excursiones de la semana para mí porque tampoco había mucho que ver por fuera y pudimos andar tranquilamente y sin mucho agobio. 
Dicen que Florencia es la cumbre del arte en Italia, y os digo que no hay más que verlo.

MÓNACO DESDE EL BARCO

El segundo día era la excursión a Mónaco; pero como no había nada en el sitio donde nos dejaron y la excursión no era muy entretenida, decidimos quedarnos en el barco disfrutándolo y conociéndolo un poquito más.
Ese mismo día, conocí a una chica en el jacuzzi con la que hice migas muy rápido. ¡Y desde ese día fue cuando me empecé a integrar en el mundillo de las noches cruceristas en la discoteca del barco! (de eso ya os hablaré más adelante).
Me acuerdo que ese día me lo pasé tomando el sol en el jacuzzi y con una copa de San Francisco en la mano... ¡Es que tenía la pulserita del todo incluido! Un lujo. Era enseñar la pulserita y tenías todas las bebidas que quisieses (quitando alcohólicas a menores de edad) las veinticuatro horas del día.
Vamos, ¡un auténtico estrés de día!