¡Por fin un poco de normalidad en mi vida! Ya ha acabado la Semana Grande en San Sebastián, y aunque parezca mentira, ya tenía ganas... Ha sido una semana un poco demasiado desmadre, y después de un mes y medio fuera, una ya tiene ganas de estar de relax por casita y sin hacer mucho. Así que ya no tengo excusa: ¡a ponerse al día! |
Bueno, empezaré como siempre que me voy de viaje, poquito a poquito enseñando las fotos y contandóos cómo me fue por las tierras canadienses. Empiezo:
Salí muy temprano el primer día porque teníamos que coger dos vuelos: Bilbao-Bruselas y Bruselas-Toronto. Tuvimos como unas catorce horas de viaje y llegamos todos muertos a nuestras casas o residencias de acogida... A mí me tocó con una familia filipina (majíiiiiiiiisima, por cierto) en la que estaban el padre llamado Louis, la madre Reylinda y la abuela (súper xalada) Concepción. Durante el mes me tocó estar con más estudiantes: al principio estuve con dos japonesas mayores que estaban buscando empleo y piso; luego ellas se fueron y vinieron dos brasileñas (también mayores) y una rusa de diecisiete años con las que estuve la mayoría de mi tiempo en casa.
Respecto a la comida, ¡me gustaba mucho lo que me daban! Normalmente desayunaba y cenaba en casa y las comidas las hacíamos fuera con la comida que nos daba la familia de casa. Siempre, o sea, SIEMPRE para cenar arroz con carne. ¡Nunca fallaba! El pescado, ni olerlo (y mejor, la verdad, porque no tenía muy buena pinta...).
Luego estaban las clases. El primer día nos hicieron a todos unas pruebas para colocarnos en diferentes niveles de inglés. A mí me tocó en el Pre-Advanced, que era (creo) como la preparación para First o así. En mi clase había desde rusos (que al final los acabé por odiar), ¡hasta gente de Kazajistan! (?!?) Sinceramente, nunca me hubiese imaginado que iba a conocer gente de Kazajistan... ¿No os suena rarísimo?
Las fotos que veis en esta entrada son de los primeros días en Dundas Square, la "plaza" (y la pongo entre comillas porque era enoooooooooorme como para ser la simple plaza que nos imaginamos todos). ¡Era nuestro sitio favorito en Toronto, siempre acabábamos allí!

























































