El domingo me desperté muy tarde, ¡ya que estaba agotadísima de la fiesta popu del día anterior! Hicimos horario español: despertarnos, desayunar, ducharnos y comer tarde (¡genial!). Mi familia me dijo que según comiésemos, haríamos una excursión a unas dunas preciosas. Mi correspondiente francesa no pudo ir porque tenía que hacer un trabajo de economía, y que en su lugar, iba a ir con una amiga mía española ya que su correspondiente francesa tampoco podía ir por otros asuntos (y la verdad es que a nosotras no nos dio ninguna pena que no viniesen, jajaja). Así que allí nos fuimos, mis padres de allí, mi amiga Laura y yo.
Había mucho trayecto desde Burdeos hasta esas dunas (estaban por Arcachon y alrdedores), pero de todas formas, mereció la pena. ¡El sitio era increíblemente precioso! Eso sí... ¡hacía un frrrrrrrrrrío ahí arriba! Y acabamos un poco cansadas, porque como ese día no pusieron escaleras para subir hasta arriba, ¡tuvimos que hacerlo a cuestas! (en la novena foto se ve lo que tuvimos que subir).
Nos fuimos prontito a casa porque allí es costumbre salir y volver a casa prontísimo. ¡Se me hacía super raro, no aprovechan tanto los días como nosotros! Pero bueno, ese día se agradecía bastante por el frío. ¡Menos mal que al llegar a casa la hermana mayor nos estaba esperando con un chocolate bien calentito! Brrrrrrrrr.


